AmÉrica diversa (fase II): Gooogle, la radio pública y el sombrero

A pesar de que en la entrada anterior puse lo de (I), obvié decir lo de «el próximo día continúo». Nunca se puede saber lo que el futuro depara, y en estos días inciertos aún menos. Sí que sabía que no iba a cumplir años viendo a Metallica en Columbus porque un día volviendo del curro me enteré de que a James Hetfield le estaba costando más de la cuenta el quitarse. Os dejo el enlace al corte radiofónico, que la emisora desde «la montaña de la rana» no tiene desperdicio: Emisora de Rock de Cincinnati-Shroom y Nudge comentan la triste noticia de Metallica (24 de febrero) [Son muy freakis de Metallica]

También sabía que esta semana iba a ir justito de tiempo por temas del curro. Aquí terminamos en mayo, con los agobios y sudores propios del momento para todo el mundo: profesorado, estudiantes, equipo directivo y aunque no lo viva de primera mano, imagino que también para las familias. Encima me metí en un curso que había que hacer esta semana y en el cual no me he podido sentir más chico. Siempre se ha dicho y nunca he estado muy de acuerdo, pero estos días me he acordado de lo de «lo que la naturaleza no lo da, Salamanca no lo presta» [Para las de idiomas, dejo de muestra el primer vídeo del primer módulo 😅: https://youtu.be/p7BzM_IIDSU ]

Hasta casi podía llegar a imaginar recuperar cierta vidilla social, teniendo en cuenta el paso a la fase dos en los condados por los que me muevo (lo único que he visto que falta por abrir aquí en Lawrenceburg es la biblioteca y el casino) Sobre el casino y el confinamiento ya escribí alguna cosa en su momento:

A lo que voy: puedes calcular si vas a sacar tiempo o no para escribir en tu diario, pero no puedes calcular cuándo tus estudiantes te van a poner en tu sitio y patas arriba tu tren de pensamiento. Esta es mi pequeña historia sobre cómo la apropiación cultural se a propia, o no. Primero situemos el contexto:

• Por un lado, un tío de la península ibérica decide ponerse a enseñar español en un instituto del medio oeste estadounidense, donde nuestro idioma se asocia inevitablemente a la migración mexicana o de Centroamérica. (Generalizando bastante, podría acercarse a la asociación del idioma árabe con la población marroquí o del Magreb en España).
• Por otro lado, aquí el entorno Google para la escuela está presente en muchos centros educativos y a ello me he tenido que acostumbrar. De hecho, con todo lo del aprendizaje desde casa este cuarto bimestre para mí bien podría llamarse bimestre Google; no solo porque es la plataforma con la que trabajamos, también porque todo el mundo, docentes y estudiantes, acabamos tirando de ahí para hacer nuestras tareas, con más pena que gloria por lo general. En mi caso, la batalla con Google Translate está siendo encarnizada. Hasta donde yo sé, este traductor discierne entre el mexicano y el español cuando va por voz, pero no por escrito, así que palabras como «have lunch», la segunda persona de los verbos y alguna palabrica cosecha de la tierra las tengo bien presentes en mis ejercicios.

Así pues, como el Cinco de Mayo es una celebración de gran calado en Estados Unidos, quería abrir un poco la tarea del día y dar un poco de descanso al traductor, propuse en clase que contaran en inglés en foro abierto la impresión personal o qué sabían al respecto, bien por gente conocida o por experiencias previas. Lo que me encontré a continuación les va a dejar de piedra…

[En verdad no es pa tanto, pero siempre había querido escribir esto 🤣🤣]

C. cuenta que el cinco de mayo en su pueblo los mexicanos se juntan con mucha comida variada y celebran el día juntos. M. no ha estado en ninguna fiesta, pero sí que ha visto alguna. Señala que los bares de los pueblos hacen pequeños eventos, pero que en las grandes ciudades las fiestas son enormes. En la misma línea, R. explica que el Restaurante Tequilas de su pueblo tiene ofertas especiales ese día, pero que este año, con el virus, no sabe cómo han hecho. También apunta que a Mexican friend de su padre le encanta este día porque le encanta todo lo que se puede comer. Otra alumna, Abby, habló con dos compañer@s de trabajo de su padre para recabar información y le contaron que se lo pasan muy bien y que beben (un aplauso para mi reportera Abby, por favor).

Hasta aquí todo entra dentro de lo previsto, pero la muchachada te sorprende desde cualquier ángulo y más si hablamos de fiesta, como lo es el Cinco de Mayo:

«Hay una gran parte comercial en el día, con negocios que promueven bienes y servicios mexicanos, especialmente comida, bebida y música»

K. Alumna de español

«En América genera la misma venta de cerveza que la Super Bowl»

M. Alumno de español

Ahora bien, la que más me impacto fue A., que me cuenta: «una persona mexicana dijo que para su pueblo es uno de los primeros festivos en los que la gente no se divide en lealtades basadas en fronteras, sino que se solidarizaban con personas diferentes a ellas. Entendieron que nadie es libre hasta que todos somos libres» Ante esta sentencia no me quedó otra que hacer el contragugleado a ver quién era esta persona mexicana de la que habla.

Aunque la búsqueda citada o literal de la que hablo no tiene que ver con el matemático filósofo Boole, me ha hecho acordarme de que tengo una entrada pendiente relacionada con el tema. La primera entrada sobre búsqueda de información para aprender idiomas se puede encontrar aquí: https://elparte.com/buscar-informacion-en-clase-de-idiomas-parte-i-tres-problemas-y-cuatro-consejos/

El resultado de la contrabúsqueda no me llevó a encontrar la autoría de aquella frase épica, que era lo que esperaba en un principio. En su lugar, terminé en la página web de la radio pública en Boston, donde una mexicana recordaba un cinco de mayo en un campus universitario donde la gente llevaba el típico sombrero sin saber por qué.

Por terminar: ¿qué opinión me merece todo esto de la apropiación/asimilación/integración de símbolos de una cultura en otra? Pues no sé qué decir. A mí me pareció un detallazo que la semana pasada unos Hoosiers me invitaran a una fiesta con tacos y margaritas, y allí había gente con distintas sensibilidades e inclinaciones políticas. Entiendo perfectamente a la mexicana que se cabreaba al ver gente emborrachándose con sombreros mexicanos en el mismo campus en el que existía xenofobia y desprecio hacia lo latino. Intento buscar algo en España que pueda asemejarse, pero no me constan celebraciones en la Fiesta del Cordero (salvo Ceuta y Melilla), el Mărțișor o el Año Nuevo Chino por parte de más población española que no sea la que tiene ascendencia musulmana, de Europa del Este o china. Como fiesta importada en España sólo se me ocurre Halloween y en cierta medida St. Patrick o la Oktoberfest.

Y hablando de la Oktoberfest, voy a ver cómo apaño lo de cruzar el charco ahora, así que no sé cuándo volveré a dar parte, pero me reservo una tercera entrada dentro de la AmÉrica diversa para escribir sobre una época en la que aquí había periódicos y circulares oficiales en alemán, en la cual también se creó la Mainstrasse germánica de la que os hablé aquí, y en la que a buen seguro el idioma de Goethe se escuchaba por todo el Sureste de Indiana y Cincinnati. Este resplandor del alemán se vería truncado de golpe cuando el Reich pasó a ser «enemigo de América»

Posdata: Dije que terminé en la página web de la radio pública en Boston, pero la primera vez ni caí que era la radio que escucho por las mañanas de camino al curro o cuando voy al coche en la pausa para «tomar el aire». Agradecería enormemente que alguien me explicara el trajín que se llevan con las siglas esta gente. La radio pública NPR resulta que allá en Boston es WBUR, en mi tablet es WVXU y en la capi es WFYI. Eso por no hablar de las tropecientas siglas que me utilizan en el instituto. En serio, ¿a qué juegan?

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