Iglesia, educación y su posible conexión

Me gustaría intentar cerrar algún tema y creo que en esta santa semana lo más procedente es que sea el de la religión. RECAPITULO: Hace un par de fines de semana que empezamos el paseo por el Ohio y en una de las etapas el camino se dividió en tres posibilidades, resultando que la primera opción (religión ye l centro comercial) fue la menos preferida. Conforme fuimos avanzando río arriba mencioné la existencia del museo de la creación, que es un macrocomplejo que veo nada más cruzar a Kentucky, y eso que queda bien a la derecha de mi camino. He prometido a mi buen amigo Pako que iría allí a vivir la experiencia creacionista completa así que habrá tiempo para hablar largo y tendido sobre el tema. También recuerdo otra entrada en la que contaba que a mi mecánico le encanta leerme pasajes de la biblia antes de sacarme la calculadora y echar cuentas. Cuando te acercas a dejarle el coche siempre tiene toneladas de faena, pero cuando vas a sacarlo, parece que no tenga otra cosa que hacer salvo difundir el evangelio. ¡Una vez hasta me regaló la biblia en español! Aún está por casa. Como se alargue la cosa y consiga terminar el Quijote (¡que me traje las dos partes en mi angosta maleta, Raquel!), me veo tirando del Pentateuco (o del Apocalipsis, yo que sé). Me podría detener en muchas personas y lugares: el científico-tecnológico que ameniza con pasajes de la biblia, los problemas para aparcar en mi calle cuando algún templo tiene oficio, el patron que cierra con la bendición de dios, mi vecinica que curra en el museo y con la que compartí un ratico de escalera el día del tornado… Hasta Lawrenceburg, en donde vivimos unas cinco mil personas, cuenta con un colegio católico, el cual por cierto está en la calle donde vivo.

Todos estos detalles que me he ido encontrando muestran la importancia que esta gente le da al tema espiritual, si bien yo ya me empecé a oler algo desde principio de curso, cuando nos pusimos con la lección sobre el pueblo en clase. Las dos primeras semanas hay que trabajar el tema de presentarse y tal [me vine yo aquí con ganas de hacerlo todo muy canónico…], y luego salté rápidamente del ¿dónde vives? al ¿cómo es tu pueblo? Lo que ocurría es que estaba deseando que me contaran cosicas de las celebraciones de los pueblos, que yo tenía morriña de Quince de agosto y ya había oído que aquí eran casi todas en septiembre (obvio: si estoy en medio de lo rural, las fiestas habrán de ser pa la cosecha). Pues bien: en el típico bellringer de vocabulario cuando salió la palabra «iglesia» [de obligada incorporación en las fichas de vocabulario, ¿verdad, Fernando?😉] y pregunté por dónde estaba aquí en Milan, se me cayó la mandíbula hasta el sótano: empezaron a enumerar las iglesias a las que iba cada cual y sólo en lo que es el casco urbano del pueblo (que consta de DOS CALLES y cuatro callejuelas que las cruzan mal tiradas) había cuatro diferentes: la católica, la metodista, la wesleyana (que ni idea de que va, pero tiene una universidad por aquí cerca) y la cristiana (así en general, ni apellidos ni matices). Esto os repito en lo que viene siendo poco más que calle arriba y calle abajo, porque conforme te sales hacia los panizos te encuentras bastantes más. Hay una que es un edificio multiculto; espero que se organicen porque la primera imagen que me vino a la cabeza fue varios curas dando su sermón a la vez: algo así como en el Viñarrock, que tienes varios escenarios y así te ofrecen varios conciertos al mismo tiempo.

[Para no liarme más, otro día cuento lo que me respondieron cuando les pregunté qué era lo que todo pueblo tenía en América. Si alguien lo intuye, que no dude en escribir su comentario abajo]

No parecería descabellado pensar en ciertas conexiones entre iglesia y escuela en un país donde los presidentes terminan sus discursos con un Dios bendiga a América. Recuerdo cuando un compañero deslizaba en un chat el tema de la libertad de enseñanza poco después de que aquí al ladito el Parlamento de Ohio aprobará un proyecto de ley muy controvertido.  Como el tema tiene chicha, me he arrancado una entrada separada en mi cuaderno con opiniones en torno a la Ley de Libertades Religiosas Estudiantiles de Ohio, recogidas por Valerie Strauss en su blog de educación para el Washington Post. El propio promotor del proyecto de ley afirmó en numerosas ocasiones que lo dispuesto no admite la insumisión frente a la evaluación de ciertos contenidos, aunque el propio texto sugiera lo contrario y las principales críticas adviertan de una peligrosa ambigüedad, lo cual me invita a pensar en demandas judiciales farragosas. Veremos en qué queda todo esto cuando se materialice efectivamente y no duden que le seguiremos la pista en 🐝 ELPARTE.COM 📢

Para no dejaros con el regusto de los USA caricaturizados, voy a despedirme con tres o cuatro apuntes de esta América profunda: [El que quiera la píldora azul, que no siga leyendo]
• Como ya os he mencionado antes, las fiestas de los pueblos aquí no son ni vírgenes ni santos, aquí se celebra la cosecha / Halloween y por supuesto, el cuatro de julio.  
• Mis vacaciones de primavera no son cuando lo diga el Papa, sino en la mitad del segundo semestre, equilibrando los descansos de una manera más terrenal que celestial.
• La asignatura de religión en mi centro ni está ni se la espera. El propio director se encargó de recordar la laicidad del centro en un claustro no sé a santo de qué. 
EN FIN: AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR.

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