Long life al pijama

Al igual que ayer, continúo con mi lado más costumbrista. Hoy me he puesto el Està passant de TV3 a propósito de las declaraciones de Meritxell Budó, la portavoz del Govern de Cataluña. De una manera a mi juicio bastante ruin, Budó sostenía que en una Cataluña independiente hubieran actuado antes (que yo recuerde cerraron los coles el mismo día que sus comunidades vecinas). Siempre he intentado tratar estos temas de banderas con la mayor frialdad posible, pero últimamente me empiezo a calentar cuando gente del partido pionero de los recortes en sanidad dicen ciertos comentarios. No obstante, me alegra en cierto modo ver que el procés vuelve a ocupar minutos en los telediarios y el coronavirus ya no copa toda la actualidad. A buen seguro que el conflicto seguirá formando parte de nuestras vidas en la «nueva normalidad».

Vamos a la chicha americana…

El caso es que en este programa han hablado de una noticia de Estados Unidos cuanto menos curiosa:

Please remember to put pants on before leaving the house to check your mailbox. You know who you are. This is your final warning.

Publiée par Taneytown Police Department sur Mardi 14 avril 2020
Por favor, recuerda ponerte pantalones antes de salir a mirar el buzón. Sabes quién eres. Esta es tu última advertencia.

Se ve que hay quien olvida llevar ropa debajo de la cintura cuando sale a la calle a por su correspondencia. Debo de estar haciéndome a las costumbres de esta gente, porque no me ha chocado lo más mínimo. Recuerdo cuando visitaba una universidad al principio de mi estancia y me chocaba ver estudiantes con los pies encima de la mesa. «¡Pero hombre! ¡Un poco de decoro!», pensaba yo. Eso no era nada comparado con lo que me quedaba por ver. Aquí cada uno va a su bola y el «outfit» de diario fuera del trabajo es algo completamente irrelevante. [Seguro que hay quien empieza a entender porque puedo llegar a estar a gusto en un país que en principios se encuentra tan en las antípodas para mí]

Los pijamas y las pantuflas en clase resulta muy llamativo, pero en la colección otoño invierno he visto estudiantes que te aparecen tanto en chanclas y pantalón corto un día de frío hasta con un traje que ya quisiera yo para mi boda (los jugadores de baloncesto vienen engalanados a clase los días de partido). En cuestiones de costumbres también habría que mencionar lo de desayunar en clase a primera hora, llegándome a encontrar con exámenes rojos como el tizón; no por mis correcciones sino porque la moza se había pretado una bolsa de Hot Flamin’Hot Cheetos como postre en el desayuno (pican como el demonio y debe llevar tanto colorante y tanta porquería que algunos estados han prohibido su distribución en las escuelas.

Vestir como te dé la gana no es dejadez juvenil. La gente mayor hace lo propio en el supermercado y no es extraño verla comprando en pijama tan tranquilamente. Yo cualquier día me lanzo. Por lo pronto esta noche he hecho mi primera pajamexperience y he bajado a mover el coche con mi pijama de gala y mis albarcas de casa.

Adjunto también foto de la orden policial de dejar despejada la calle que me hizo bajar a cambiar el coche de sitio, para que vean que aquí todo es mu casual y la policía lo mismo te avisa en las redes sociales de tu falta de decoro que imprime en su casa un folio, lo rellena aprisa y corriendo y lo mete en una fundica pa prohibirte aparcar en la calle.

Mañana subo un pequeño ejercicio de búsqueda en internet con motivo de esta fantástica prenda. Está más encaminada a su aplicación en clase, pero la voy a meter en mi diario porque también considero que guarda relación con la más rabiosa actualidad, que nos quejamos del puto confinamiento, pero llevamos años encerrados voluntariamente en una puta burbuja en forma de algoritmos. Cuando los grandes de Silicon Valley te ofrecen muy amablemente disfrutar de una experiencia más personalizada, lo que están haciendo es jugar a ser dioses contigo. Pero ahora vas a te quejas de que el gobierno quiera rastrear los movimientos de la ciudadanía para contener la pandemia.

  1. Estupendas observaciones. Las “hot cheeto girls” son un nuevo corte demográfico digno de estudio. Yo me declaro culpable de casi todos los cargos, incluyendo el de salir a por el correo sin pantalones. Lo bueno es que nadie te juzga, que es de lo que se trata.
    Por cierto, y al hilo de tu entrada de ayer sobre las comunidades de senior living, mírate la más famosa (e infame) del país, The Villages, en Florida. A pesar de que el bulo de las ETS parece desbancado, el ritmo de vida allí parece trepidante. La urbanización al lado de mi casa es sólo para seniors. La próxima vez que vengas te la enseño.

    1. ¡Vaya movie lo de The Villages! Me lo imagino como un cruce entre Benidorm y Magaluf.
      Me apunto la visita a la urbanización seniors de tu barrio, Fernando 📝

  2. Bueno bueno. Quien iba a pensar que un bicho tan pequeño, pudiera dar tanto que hablar. Anda que, tus reflexiones, en que saco estarían. De la Sra. Budó, no habrías tenido esa curiosa noticia, (no ha dicho que van a pagar a la sanidad privada 43.000 Euros por cada ingreso en la UVI con coronavirus). El cartel tan particular, estilo español, seguramente tampoco lo habrían colocado y por supuesto, no hubieras bajado a cambiar el coche en pijama. Y tantos etc. etcs….
    En fin. Lo llevaremos lo mejor posible y el próximo virus que venga ( que vendrá tarde o temprano ) esperemos que sea más selectivo y ataque a los BOCAZAS y con MALA SANGRE.
    Ya lo canta ” El Cabrero ” en sus fandangos:
    En la mirada
    Al que es tonto, tonto, tonto,
    se le nota en la mirada
    y al falso con mala sangre
    no le acierta la jugada
    ni su puñetera madre.

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