May Day m’aidez: celebraciones, principales, sindicatos y…

Ayer fue un uno de mayo MUY DIFERENTE. Sé que fue diferente para todo el mundo teniendo en cuenta que la mitad de la población mundial se encuentra confinada en sus hogares (la que lo tiene, claro está). Evidentemente hubiera dado igual que estuviera en mi barrio; no hubiera tenido las típicas conversaciones previas a las manifestaciones programadas para este día: con mi padre cuando voy a comer a su casa, por las redes sociales con mi gente o en el trabajo con la compañera que tocara que compartiéramos mesa. Pero en mi caso lo fue mucho más. Se dan las circunstancias de que me encuentro en un país en el que el Primero de Mayo es el Principal’s Day y se trabaja como un día cualquiera.

Seguro que hay actos reivindicativos sindicales y casi seguro que sociales, pero en el calendario laboral no hay absolutamente nada señalado. Resulta curioso leer los motivos que llevaron a Estados Unidos a mover la festividad a la otra punta del calendario, siendo que los sucesos que llevaron a la Internacional Socialista a declarar el uno de mayo como festividad de la clase obrera ocurrieron en Chicago; por ello os he dejado la traducción comentada al castellano de un artículo de la revista TIME que podéis ver aquí:

de Cómo el Primero de Mayo se Convirtió en Festivo para Trabajadores

[Debería ahorrarme el decir que un diario de un profesor visitante no es el lugar para insinuar que la protesta ha quedado devaluada hasta el punto de ser mal vista no sólo por la élite empresarial, sino también entre iguales. Si habéis pinchado en el enlace, os habrá sorprendido que más de un siglo después seguimos en las mismas, y que las ocho horas laborales se consiguieron gracias a la reivindicación y la protesta en la calle. Quizás deberíamos reconsiderar lo de que la persona que protesta no aporta y deba ser señalada y motivo de burla, cuando en realidad busca mejorar las condiciones de un determinado entorno. En cualquier caso, la entrada de hoy no busca tanto la intencionalidad política como contrastar ambos países desde el respeto a la diferencia y la puesta en valor de conocer otras culturas]

Sea como fuere, aquí el Día del Trabajo pasó a ubicarse en el primer lunes de septiembre para formar parte de estos festivos volantes bajo pretexto de una racionalización de los descansos (seguro que os sonará de una propuesta del PP, ahora no recuerdo si fue por parte de Moncloa o del gobierno de la Comunidad de Madrid). Y es que aquí, hasta donde yo sé, salvo Navidad y Año Nuevo, los demás festivos bailan para que sean en lunes o como mucho un viernes. El único macropuente que yo he visto ha sido el de Acción de Gracias, al que a todo el mundo le sonará por las películas, en las que las familias se juntan y papá trincha al pavo.

Volviendo al uno de mayo; aquí es el día en que se reconoce la labor directiva en los centros escolares y así lo hicimos en mi centro. Dadas las restricciones en la reunión de personas, a alguien del claustro se le ocurrió la idea de desfilar con nuestros coches por la puerta del centro haciendo sonar el claxon, bocinas o hasta bubucelas si hubiéramos tenido a mano. Una de las secretarias se encargó de que mi director estuviera en la puerta para ver pasar los coches de la práctica totalidad del claustro de docente, ya que no faltó casi nadie. [Abro corchetes para recordar a mi otro director de instituto, el Zaragozano Ejemplar Jesús Molledo, al cual seguramente hubieran acudido al desfile el mismo porcentaje de docentes que tenía en el claustro de su centro]

Una vez terminamos el desfile, aparcamos los coches y formamos círculos procurando mantener la distancia social de seis pies, pero contentos de vernos las caras cincuenta días después. ¡Madre mía cincuenta días de clases a distancia! Personalmente, debo reconocer que lo de la parade con los coches me vino bien para escapar de la pantalla, ya que el viernes tocaba día de volcar contenidos en Guguel Clasruum, y eso significa torpedeo de preguntas de mis pobres estudiantes que no saben ni por dónde coger las marcianadas que les dejo un día sin otro. Digo un día sin otro porque son los días que tenemos asignados para volcar tareas y contenidos; y digo volcar porque me parece un verbo supergráfico para describir lo que al final hacemos ambas partes (enseñantes y aprendientes).

No quisiera terminar sin contar un poco las sensaciones agridulces que casi siempre me deja este país. Me da mucha penica que el Primero de Mayo no tenga el carácter reivindicativo que a mi juicio tiene que tener. Sin embargo, me encantó la parafernalia que montamos con motivo del Principal’s Day en el aparcamiento del instituto. Por otro lado, uno tiene la impresión muchas veces de que aquí la labor sindical queda edulcorada en forma de lobbies o grupos de presión (aunque cuando lo piensas dos veces tampoco dista tanto de lo que se está dando en Europa). La Marea Verde reivindicativa de la escuela pública tiene color rojo en Indiana y se llama Red for Ed(ucation). Recuerdo en noviembre cuando convocaron una jornada reivindicativa, los distritos educativos cogieron y cerraron las escuelas, haciéndonos recuperar las horas lectivas perdidas en el día de Martin Luther King, supuestamente festivo nacional aunque marcado en el calendario como posible apertura de centros en caso de haber perdido días a causa de la nieve. Yo fui un poco chinado a Indianápolis a esta jornada reivindicativa, sabiendo que no era un día de huelga como tal, sino un día no lectivo en el que podía quedarme en casa rascándome la barriga porque no había clase.  Sin embargo, volví bastante impresionado de la capacidad de organización y movilización de esta gente. Tanto yo como Elena, la otra profesora visitante que fue a la reivindicación, flipamos un poco con la forma de manifestarse de esta gente: dando vueltas alrededor del Parlamento de Indiana por las aceras y procurando molestar lo menos posible

La empresa de asfaltado no, pero la encargada de mantener el jardín se acordaría de las manifestantes

Pero claro, luego abrieron las puertas de la casa de los representantes y allí nos metimos miles de personas de rojo, cruzándonos con diputados y con actos relacionados con educación a lo largo de toda la mañana. La sede de la democracia en Indiana se teñía de rojo y daba la sensación de haber penetrado hasta el tuétano de las instituciones

¡Cómo le gusta a esta gente lo de soltar discursos!

¡Casi se me olvidaba! Aquí todavía no es domingo y el día de la madre es el segundo fin de semana de mayo, pero como por Zaragoza ya casi ha amanecido… ¡Madre, muchas felicidades! ¡¡¡Te quiero un montón aunque algún día me líe a escribir y se me pase llamarte!!!

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