Partes de la memoria (sin terminar)

Comienzo una serie de partes un poco atípicos y quizás bastante densos. De alguna manera venimos del parte del doce de octubre, en el que tocaba el tema de la colonización de las Américas:

Esta vez no me voy a ir más allá del siglo XX, lo cual, aunque pueda suponer un salto grande en el tiempo con respecto al siglo XVI, no deja de estar relacionado con el tema principal de este parte: de cómo las gentes recuerdan su pasado. Ahora bien, hablar de los últimos cien años de historia significa también navegar en las aguas de una época extremadamente convulsa y en cuyas profundidades todavían quedan muchas anclas sin levar. A buen seguro que amerizaré más adelante, pero no sin antes intentar coger algo de altura.

Recordeantes

Durante mis años en la carrera de Historia comencé a interesarme inevitablemente en la política y terminé, también inevitablemente, ahondando en el terreno de la memoria, palabra que se usa con a veces demasiada ligereza cuando se quiere pensar en la influencia del pasado en nuestra identidad, tanto individual como colectiva. Así pues, se trata de algo que nos afecta tanto a nivel personal (los recuerdos y las vivencias propias marcan el presente de cada individuo) como a nivel social (en los hechos del pasado que atañen a un conjunto de personas y de cuyo recuerdo dependerá su convivencia, para bien o para mal). También hay que tener en cuenta que la memoria de un individuo tiene repercusiones en el plano social de la misma manera que los acontecimientos históricos y los recuerdos oficializados influyen a la hora de hacer funcionar la memoria de una persona.  

Recuerdo con mucha ilusión el día que pude responder a la pregunta que nos hicieron en un seminario al que asistía cuando estudiaba en Alemania. La profesora nos hablaba de estos temas de la memoria y planteó a sus estudiantes si éramos capaces de recordar algo del día en que cayó el muro de Berlín. Pues resultó que sí, que yo al igual que el resto de la clase, era capaz de describir mínimamente dónde estaba (en el salón de mi casa tirado en el suelo) y qué hacía (ver la tele con mis padres mientras jugaba a algo). Cuando me tocó tocar a mí el tema de la memoria en el aula ya como docente, resultaba imposible que la muchachada se acordara de semejante acontecimiento en la historia universal, básicamente porque no habían nacido. Pensé entonces en algo más cercano en el tiempo como el derribo de las torres gemelas o los atentados de Atocha, pero apenas habían nacido o eran demasiado jóvenes, así que tuve que recurrir al gol de Iniesta. En definitiva, poca gente habrá que recuerde algo de un día cualquiera de sus vidas, como puede ser el 22 de enero del año 2000, pero mucha será capaz de decirte dónde estaba o cómo se enteró del 11S o el 11M.  

Who controls the past…

En el futuro, si alguien nos pregunta dónde estábamos cuando Pedro Sánchez decretó el estado de alarma o cuando los trampistas asaltaron el capitolio, nos evitaremos el esfuerzo de recordar porque bastará con mirar nuestras fotos de Instagram o nuestro muro de Facebook.  

A todo esto, Facebook me recordó la siguiente imagen que colgué hace dos años: 

El valle de los caídos, el fin de la violencia de ETA, el día de veteranos o el día de muertos. Todos ellos son asuntos propios de estas fechas que bien podrían ser la continuación de esta entrada de mi diario. Desconozco por dónde irá el siguiente parte, pero sí que sé cómo cerrar este: 

Más allá de partes incendiaris, creo que merece la pena destacar las líneas tomadas del libro de Orwell 1984 que este grupo de dub ¿asiático? incluyó en su tema Memory War, así como la necesidad de combinar pasado y verdad, palabra esta última tan manida como necesaria. 

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