Siempre termina por salir el sol

Eran las diez de la noche en la víspera de la crucifixión de Jesús de Nazaret. Como aquí no pasan Ben Hur o Espartaco por la tele, aproveché el mes de prueba en Netflix para verme The Great Hack. Había desempolvado viejas traducciones que tenía por ahí con el rollo este del cuaderno de bitácora, por lo que terminé volviendo al periódico The Guardian y al delator de Cambridge Analytica. Resultó que, además de La Guerra Incivil de la HBO, había también algo colgado en Netflix al respecto. El caso es que empecé a oír unas sirenas raras por la calle, a las cuales no les presté mucha atención al principio, ya que vivo en el cruce de las dos calles principales del pueblo y por aquí pasan ambulancias, bomberos y policía con la sirena a todo trapo y bien de lucecicas. Pa que os hagáis una idea: esto es como estar donde se juntan el cardo y el decumano en la Zaragoza romana, así que yo estaría grosso modo en los pisos que hay encima de las termas (si la memoria no me falla de cuando Marisa, la profe de griego y latín, nos enseñaba Caesaraugusta cuando teníamos visitas europeas en el instituto).

Al no parar de sonar las sirenas, me levanté a ver qué era todo aquello y me extrañé de no ver la calle iluminada de rojo, azul o blanco igual que otras veces. En ese instante, mi móvil comenzó a emitir un sonido extraño y cuando fui a ver qué pasaba me encontré esto:

AVISO DE TORNADO en esta zona hasta las 22:45. Refúgiese ya. Permanezca atento a las noticias.

Menos mal que no hacía mucho del simulacro de tornado que tuvimos que hacer en el instituto y me había medio informado de las recomendaciones mínimas a seguir en estos casos: si se tiene sótano, al sótano; si no, lo más cercano posible al nivel de la calle y en un espacio en el que no haya ventanas. (Aquel día del simulacro del instituto también es pa contarlo, que ahora me hace gracia, pero en su momento, con la tensión de la primera vez que me tocaba hacerlo, me acordé de unas cuantas familias del Midwest: mi director me había dicho que tocaba hacer un simulacro de tornado y que a mi aula le correspondía el baño de chicas de la planta baja. [Sí, he dicho MÍA porque aquí se estila lo del aula materia] Cuando sonó la alarma, les dije claramente que TODOS teníamos que ir al baño de CHICAS en la planta baja. Total, que llegamos a la zona de los baños de abajo y veo que unos cuantos se empiezan a meter en el de los chicos. Los que me conocéis sabéis que no me caracterizo por hablar bajo y dulcemente. Pues ahora pongan mi chorro de voz en un país en el que el hasta el maromo de dos metros de la última fila te pregunta como si hablase pal cuello de su camisa. Claro; entre lo que yo soy y los nervios del directo, un inglés bien baturro salió de lo más profundo y empecé a vociferar: Guotar llu duiiiiiin??? Güir not going tu piiii!! Dis is a tornado dril, hombre!! Creo que se enteró hasta la de la estatua de la libertad.

Volviendo al tema ubicación en caso de tornado, pero ya en los apartamentos en los que yo estoy: la entrada de mi casa sería como uno de estos salones que se estilan ahora: que abres la puerta a que te entreguen un paquete de Correos y se ven los calcetines encima de la mesa, el sofá con la manta rebullada y todo lleno de migas de patatas fritas. Eso es lo que yo tengo, pero al carecer de una triste ventana lo utilizo de trastero y no de cuarto de estar (y a partir de ahora queda inaugurado como refugio antitornados). Me dispongo a montar allí el chiringuito hasta que pase el temporal y empiezo a oír a la vecina (la cual trabaja por cierto en el museo de la creación). Yo creo que en estos días me habré ido sin pijama por casa dos o tres veces. Pues justo hoy me ha pillao que llevaba un pantalón corto que tengo pa correr [juas, juas] porque hacía un calor que te mueres y no me apetecía rebuscar por el armario las cosas de verano. He salido a hablar con ella y me ha dicho que ella se queda en las escaleras del rellano, por eso de estar a altura baja.

A PARTIR DE AQUÍ VA PA MI SEÑORA MADRE, ANTES DE QUE SE ME ALARME AÚN MÁS; QUE LLEVA UN AÑO CONMIGO QUE NO GANA PA DISGUSTOS…

¡Mama! Si una mozica de poco más de veinte años, que es su primera vez fuera de casa, y que trabaja en el museo de la creación está tranquila, es porque esto no es la proclamación del fin del mundo, que una ve la captura del móvil que he puesto arriba y esto parece yo que sé qué. ¡Que noooo! ¡Que esta gente es muy tremenda! Ponte el parte del tiempo que dejo aquí abajo y verás que el hombre está tan tranquilo diciendo que aprovechemos la noche estupenda que hace pa encender la barbacoa y disfrutar de la cena al aire libre, pero que tengamos cuidado, que podrían ocasionarse pequeños tornados aislados bien entrada la noche. (Por cierto, este video merece comentario a parte. Lo primero, porque te indica el tiempo con unas hamburguesas y unas salchichas. Y luego, a mí me parece estar viendo en el señor del tiempo al Íñigo Errejón del futuro después de haberse trapiñado esa parrillada pa cenar durante la cuarentena)

Os dejo el pantallazo de la imagen en cuestión
Y aquí el vídeo, aunque tendréis que bucar el Weather forecast del ocho de abril: https://abc6onyourside.com/watch

A los pocos minutos, comenzó a llover y acto seguido se escuchó un primer trueno. Os dejo aquí un video bonico del momento. [Insisto mamá, esto es pa darle dramatismo y adornar el blog pa que la gente se enganche. En Torrecilla caen mucho más gordas y aún no he visto a nadie seco]:

No os voy a decir que haya dormido como como una cesta de gatetes al lado de la estufa, obviamente. Pero hoy me he levantado y ya tenía un correo de un compañero checking in how is his amigo doing, me he echao unas risas con unas alumnas que tenían examen (el femenino es porque sólo se han «presentado» chicas) y he estado de charreta con gente de aquí y de allá. A lo que me he dado cuenta, ya había salido el sol..

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