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¿Un pez fuera del agua? Fin del primer cuarto

La pasada semana, a la vuelta de las vacaciones, entregamos las notas del primer cuarto. No deja de tener su aquel que el curso escolar divida sus tiempos como en el baloncesto en cuatro cuartos (pero afortunadamente sin prórrogas), aunque para mí tiene su lógica. Creo que he mencionado alguna vez que mi instituto figura en los anales del deporte escolar desde que en 1954 se proclamara campeón de baloncesto del estado de Indiana. Imagínense un pueblo que no llega ni a los dos mil habitantes y bien lejos de cualquier ciudad haciéndose con el campeonato frente a los distritos más poderosos de todo el estado. Tal fue la hazaña del instituto de Milan que la Metro-Goldwin-Mayer le dedicó una película, con Gene Hackman como protagonista: https://www.filmaffinity.com/es/film860926.html

[Para hacernos una idea, sería como si el Mirandés hubiera conseguido en 2012 la Copa de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, ese que ahora está living la vida loca con sus amiguitos los jeques árabes. MANDA COJONES QUE INCUMPLA SU CONTRATO LABORAL Y ENCIMA ENCHUFE A SU HIJO EN EL PUESTO. POR LO MENOS SU ABUELO Y SU TATARABUELA ABDICARON CON TODAS LAS CONSECUENCIAS]

En verdad, lo de dividirlo en cuatro cuartos no tiene mayor relevancia que la de cerrar ciclo de acuerdo a los descansos establecidos de una manera proporcional y no a santo de yo que sé que. [Para más información, véase https://elparte.com/iglesia-educacion-y-su-posible-conexion] Lo que queda en el expediente y la manera de superar las asignaturas (u obtener los créditos, que es como dicen aquí) es obteniendo una D como mínimo en el conjunto del semestre, que se compone de dos cuartos y de un examen final.

Un inicio de curso diferente

Vayamos al grano. Como profesor visitante en Estados Unidos, debo empezar por lo de las clases. Si tenéis tiempo, os recomiendo que le echéis un vistazo a mi entrada dedicada al tema educativo en este curso presencial coronavírico:

Muy resumidamente: al principio pocas apostábamos por llegar al fall break con las clases presenciales y que no nos mandaran a casa. Pero lo hicimos. Agosto y septiembre, los dos meses del primer cuarto pasaron de una manera bastante digna y nos acostumbramos al uso de la mascarilla, si bien gozamos de cierta relajación como habréis podido ver en los vídeos de mis clases que he ido colgando por aquí Lo que está claro es que esto no es Europa. Las restricciones son mucho más laxas y, sobretodo aquí en Indiana, afrontan el tema de manera bien distinta. Bien es cierto que la cosa no va sólo de estados o incluso condados, sino por localidades. Pondré el ejemplo de Lawrenceburg, el pueblo en el que vivo, y Aurora, localidad vecina a tan solo seis kilómetros de distancia. Mientras que esta última suspendió sus centenarias fiestas, Lawrenceburg mantuvo una programación un tanto más discreta, pero con actos multitudinarios:

Lawrenceburg, otoño de 2020

Además de que el cabeza de cartel para el segundo día fuera un negro cantando country, lo que más me sorprendió es que este tipo de eventos no disparara las cifras de contagios. La nueva oleada vino semanas después y prácticamente de manera acompasada a la de Europa. No me cabe duda de que los ritmos del virus no dependen tanto de los conciertos al aire libre como de que la gente se junte por su cuenta y riesgo en espacios cerrados. Dos citas literarias y/o cinematográficas pa acabar de hablar de la pandemia: Winter is coming (House Stark) y Friends make the worst enemies (House of Cards)

La tribu y la polarización afectiva

Que el invierno se acerca es un hecho, pero por lo menos, y al contrario que las gentes de Invernalia, tenemos muchas evidencias de ello y los epidemiólogos nos advirtieron de ello. Lo malo es que parece que nuestras comunidades no cuentan con la cohesión de la que gozaban los norteños de Juego de tronos ni mucho menos.

Como podréis comprobar con el audio que acabo de enlazar, he vuelto a desayunar con A vivir que son dos días. La casalidad ha querido que ayer me echara pronto y que en Europa cambiarais los relojes una semana antes, así que me he encontrado con esto en la SER cuando me he levantado. (Me ha parecido entender que al igual que yo, Javier del Pino también estaba en Estados Unidos, así que la madrugada que se habrá pegado no tiene ni punto de comparación con la mía)

Muy grosso modo, lo que los contertulios comentan es que la política a ambos lados del Atlántico está marcada por la polarización afectiva, es decir la que apela a cuestiones identitarias y emocionales, porque resultan más efectivas en la propaganda política que aquellas más ideológicas o racionales. De esta forma, en Estados Unidos los temas con los que se espera sacar rédito electoral son aquellos que generan discordia entre la ciencia y la religión, o la ciudadanía y la raza. En España no hay ese tipo de debates (todavía), pero cualquier excusa es buena (hasta un minúsculo ser microscópico) para sacar las banderas a relucir y hacer de las cuestiones territoriales un asunto de vida o muerte [QUÉ TRISTE]

Las causas por las que se produce este hecho pueden explicarse tanto por motivos actuales y sociales (un contexto de crisis), hasta por motivos ancestrales y evolutivos del ser humano (en la conversación radiofónica el sociólogo del CSIC Luis Miller llega a señalar que nuestro cerebro evolucionó cuando el tribalismo ayudaba a la supervivencia)

Un castillo de naipes

La cita mencionada anteriormente en inglés de que los amigos son los peores enemigos resulta complicada de atribuir. En cualquier caso, está orientada unívocamente a la política y tenemos dos buenos ejemplos de ello en lo acontecido esta semana en Estados Unidos y en España, de manera casi simultánea además. Respecto al primero, en el último de los debates presidenciales antes de las elecciones estadounidenses del tres de noviembre pudimos ver a un Trump mucho más cordial que de costumbre, haciendo por momentos parecer más conciliador que su contrario demócrata Joe Biden, tanto en temas domésticos como internacionales (hablando de los acuerdos con Kim Jong-Un, el amado líder en Corea del Norte; el mismísimo demonio y eje del mal nanber guan en Estados Unidos) En los temas nacionales fue donde me recordó la frase de House of Cards sobre los amigos en política cuando Trump alardeaba de su cariño y su trato amistoso con las HCBU. Resulta curioso que se erija como el presidente estadounidense que más a hecho por la comunidad negra después de Lincoln, sobre todo si tenemos en cuenta que apenas tres semanas antes, se negaba a condenar a los grupo de ultraderecha y supremacistas blancos, llegando a pedirles incluso que aguarden: https://cnnespanol.cnn.com/2020/10/01/proud-boys-quienes-forman-este-grupo-de-ultraderecha-y-que-dijo-trump-sobre-ellos-en-el-debate/

Pero el verdadero falso amigo del castillo de naipes, esa carta que sirve de apoyo a la de arriba, pero que en verdad puede provocar la caída de esta última mientras ella permanece en la pirámide, lo encontramos en Pablo Casado. Me refiero al apoyo mostrado hacia Pedro Sánchez en la moción de censura presentada por Abascal. Veremos si ese viraje a la moderación concluye en la presidencia del gobierno, al igual que le pasó a su querido José María Aznar, quien a su vez aprovechó su retirada en política para sacar músculo, el de la derecha concretamente.

En el lugar de un expatriado

¿Dónde queda Alfredo, el de elparte.com en todo esto? Voy a dejar sin redactar mis sensaciones más íntimas y tribales pa otro pratico que espero que sea pronto. En su lugar me voy a marcar un Bunbury, que al igual que yo se crió en Zaragoza y se mudó a Estados Unidos (aunque por si alguien lo duda, lo mío no es por que necesite del anonimato) Aquí va esta línea al hilo de la Iberia sumida…

A medida que entrando en el miedo, vamos perdiendo la extranjería, el enemigo es siempre el mismo crater y todavía no hay volcanes apagados.

Dejo también una imagen, aunque esta sí que la hice yo y no Benedetti.

Indiana, octubre de dos mil veinte

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